viernes, 20 de enero de 2012

El descubrimiento y desarrollo de la heparina

Habilidad, unidad y suerte: el descubrimiento y desarrollo de la heparina

A medida que la CMAJ (Asociación Médica Canadiense) celebra su centenario vale la pena recordar que otro accesorio del panorama médico también llegará pronto a su 100 aniversario.

La heparina, una de las más antiguas drogas todavía en uso clínico, se mantiene en todas partes en la atención médica hoy como el primer y más seguro y eficaz anticoagulante. El embolismo pulmonar , con anterioridad a un asesino temido, se puede tratar. Dos importantísimas tecnologías médicas, la máquina de diálisis renal y la máquina corazón-pulmón, deben su existencia a la heparina, ya que no sería posible su utilización sin la anticoagulación.

La heparina y sus derivados también continúan desempeñando un papel clave en la gestión de la enfermedad tromboembólica venosa y el infarto de miocardio.

La historia comienza con la heparina con William Henry Howell. Nacido en Baltimore, Maryland, ejerció sus estudios de pregrado y de postgrado en la recientemente inaugurada Universidad Johns Hopkins.
Allí se interesó en la coagulación, que había intrigado a los médicos durante siglos, pero fue mal entendido en su tiempo. Por sugerencia de su supervisor, Howell investigó la diferencia entre la coagulabilidad arterial y venosa.

Howell se dió cuenta rápidamente la inutilidad de este proyecto y se fue para diseñar su propia investigación. Después de de recibir su doctorado en 1884, se unió a la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins como profesor de fisiología, donde editó un texto llamado "Libro americano de Fisiología".
Este libro de texto fué crucial para el descubrimiento de la heparina ya que Jay McLean llevó a buscar a Howell para su laboratorio en la Universidad Johns Hopkins.

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