lunes, 10 de febrero de 2014

El valor y la importancia de la Sanidad Pública







Hoy transcribimos un importante artículo publicado en el Diario La Provincia de Gran Canarias el pasado día 10 de febrero, sobre el valor y la importancia de la Sanidad Pública y su repercusión sobre la calidad de la atención a los pacientes. El Dr. García Rojas, aunque su firma en este artículo es a título personal, es Presidente de la Asociación Española de Vacunología.

Sí se puede:

Artículo del Dr. Amós José García Rojas. Jefe de Sección de Epidemiología y Prevención. Servicio de Epidemiología y Prevención. Dirección General de Salud Pública. Canarias. Presidente de la AEV.


Juan es neumólogo y trabaja en uno de los hospitales públicos de Madrid, sobre los que pendía la amenaza de la pivatización. Todos los días, a última hora de la mañana, se concentraba junto a varios de sus compañeros en las puertas de su centro de trabajo para protestar por el futuro de la sanidad pública madrileña y, de rebote, por el futuro de la sanidad de todos. El lunes 27 de enero no era un día normal. En el ambiente se notaba un cierto estado de nerviosismo general. Corría el rumor de que a lo largo del día habría noticias. Y efectivamente, esa tarde después de comer y mientras repasaba distintos informes clínicos, la puerta de su despacho se abrió de sopetón y Jaime, un compañero adjunto, casi con lágrimas en los ojos le gritó: "Se han echado atrás. Se acabó. No nos privatizan". Juan, impactado y emocionado por la noticia, solo tuvo fuerzas para decir: "Sí se puede".

Por fin un respiro. Un respiro no otorgado, sino conseguido con el esfuerzo y la lucha de unos profesionales que no entendían cómo desde el sector público se podía abrir un proceso de privatización, sin informes científicos sólidos que pudieran demostrar que realmente esa maniobra iba a resultar eficiente. Y lo que es más duro, sin haberse consensuado con los sectores implicados. No hay que ser muy inteligente para ser consciente de que la salud es un derecho, y como tal, el sistema sanitario no debe enfocarse exclusivamente como un balance de pérdidas-beneficios. Por otro lado, si es tan deficitario, ¿cómo se puede pensar que el sector privado, que legítimamente lo que busca son ganancias, puede hacerlo rentable invirtiendo menos? Si el sistema genera pérdidas y se afirma que con la gestión privada esa situación revertiría, a lo mejor lo que hay que hacer es no privatizar servicios públicos esenciales, sino cambiar a sus gestores.
Y es que ha sido una detrás de otra. Se expulsa a la mayoría de los inmigrantes de la prestación sanitaria no urgente, sin evaluar el impacto que esa medida podría tener sobre determinadas situaciones, como las derivadas de las patologías transmisibles. Menos mal que llega Europa y nos vacuna contra la sinrazón. Aunque me temo que, desgraciadamente, esa contundente vacuna no generará anticuerpos protectores capaces de modificar el sistema.

Se dictamina el copago para determinados fármacos y para algunos tratamientos hospitalarios, sin visualizar las consecuencias que estas medidas pueden traer sobre los individuos más débiles, y por tanto más necesitados. Es razonable pensar que con esta actuación sectores de la ciudadanía no puedan permitirse seguir determinados tratamientos, si eso supone que, a lo mejor, no hay suficiente para comer.

Se publican calendarios vacunales unificados, contra el sentir de las sociedades científicas y los profesionales implicados, y por lo tanto, no aceptados por casi nadie. Llegándose a la paradoja de que alguna Comunidad Autónoma llega a efectuar algo inaudito en los países desarrollados: sacar vacunas de su calendario vacunal, sin monitorizar la intervención y sin referencias científicas que lo aconsejen, usando como excusa para tal aberración el Calendario Vacunal Único. Y para colmo, aparece el informe de la ONG Save the Children explicando que el 33,8% de los niños españoles viven en riesgo de pobreza y exclusión social, mientras que el presupuesto dirigido a la protección social está 3,7 puntos por debajo de la media europea.

Decían los Rolling Stones en uno de sus contundentes temas: "Píntalo de negro". Pues nuestro país, en temas sanitarios, y a pesar de disponer de unos más que cualificados profesionales, no es necesario pintarlo de negro. Ya está más oscuro que la cara oculta de la luna. Afortunadamente, lo de Madrid nos ha permitido respirar, alegrarnos intensamente y gritar con respeto: "Sí se puede".

http://www.laprovincia.es/opinion/2014/02/10//589061.html#EnlaceComentarios


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