martes, 7 de julio de 2015

La vacuna BCG evita ingresos por infecciones respiratorias y sepsis





La vacuna BCG evita ingresos por infecciones respiratorias y sepsis.


Primer estudio que valora el efecto heterólogo de la inmunización. En niños del País Vasco, vacunados frente a TB hasta el año pasado.

Los investigadores del CHUS Federico Martinón, María José de Castro y Jacobo Pardo Seco. (DM)
El grupo de investigación traslacional de genética, vacunas, infecciones y pediatría (Genvip) del Complejo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) acaba de publicar en Clinical Infectious Disease Journal el primer trabajo que valora los efectos heterólogos de la vacuna frente a la tuberculosis BCG en un país desarrollado.

El estudio analiza las tasas de hospitalización entre los años 1992 y 2001 por enfermedades diferentes a la tuberculosis (TB) de los niños del País Vasco, a los que se administró de forma rutinaria la vacuna BCG hasta el año pasado, y del resto de España, donde se excluyó del calendario en 1982. El resultado es que globalmente, entre los primeros, hubo un 40 por ciento menos de ingresos por enfermedades respiratorias agudas y un 35,7 por ciento menos por sepsis.

En total, los investigadores revisaron medio millón de ingresos. La reducción de hospitalizaciones por infecciones respiratorias es especialmente llamativa en los grupos de 5 a 9 años y de 10 a 14, en los que fue del 70 por ciento. Lo mismo sucede con la sepsis en los menores de un año, en los que bajaron un 52,8 por ciento.

Las conclusiones ponen de manifiesto la capacidad de protección heteróloga o indirecta de ciertas vacunas a través del adiestramiento de nuestro sistema inmune y relanzan el interés de la comunidad científica sobre esta inmunización, dado que indican que no sólo protege frente a la enfermedad para la que fue concebida, sino también frente a otras patologías.

Protección relativa

"Esta vacuna se dejó de utilizar porque sólo es eficaz frente a las formas invasoras de la tuberculosis, pero no contra la tuberculosis pulmonar", explica Federico Martinón, coordinador de este grupo, quien recalca que el trabajo es la primera prueba en un país desarrollado de los beneficios indirectos de esta inmunización y obliga a profundizar en esta vía estratégica con la realización de más estudios. Por su parte, la primera firmante, María José de Castro, considera que este trabajo aviva el debate sobre la utilización de esta vacuna en los sistemas de salud que dejaron de emplearla.

En 2012 se publicó un artículo que demostró en laboratorio que la vacuna BCG aumentaba la producción de sustancias inflamatorias adiestrando nuestro sistema inmune frente a otras infecciones. "Entrena nuestro sistema inmune mediante la reprogramación epigenética de los monocitos", añade Martinón. Desde entonces, se postula un cambio de paradigma en la vacunología: de un enfoque de enfermedad específica a otro en el que se deben tener en cuenta las consecuencias inespecíficas.

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