jueves, 9 de julio de 2015

Mantener la salud durante las vacaciones. Las patologías parasitarias decrecen y las virales aumentan.




Transportar los fármacos y objetos de higiene y cosmética necesarios para evitar patologías y para tratar los contratiempos ayudará a mantener la salud durante las vacaciones.


La frecuencia en los viajes internacionales es cada vez mayor. "Se han incrementado en 2014 entre un 5 y un 7 por ciento pese a la crisis. La epidemiología global ha cambiado. Las patologías parasitarias decrecen y las virales aumentan, pero no se trata de sembrar el miedo en los viajeros. La mejor herramienta en salud es la información", ha explicado a DM Rogelio López Vélez, responsable de la Unidad de Medicina Tropical del Hospital Ramón y Cajal, de Madrid. Además de conocer los requerimientos en salud o los problemas sanitarios del lugar de destino, es igual de importante contar con un completo botiquín para cubrir las necesidades en el viaje.

Según José Antonio Pérez Molina, de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (Seimc), una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta es si el viajero padece una patología crónica. "Si es así, debe llevar un suministro suficiente de su tratamiento y prever que en el lugar de destino quizá no sea fácil localizar esos fármacos". Conviene, además, incluir en el botiquín los informes médicos o las recetas. "Es recomendable llevar los fármacos en sus envases originales para evitar que en ciertos países se sospeche que son narcóticos o fármacos prohibidos en ese lugar, y llevarlos encima y no guardados en la maleta si el viaje es largo".

Prevención previa.

Una vez decidido el destino, hay que acudir a la consulta del viajero para conocer qué medidas preventivas se han de tomar y qué alimentos y bebidas pueden ocasionar problemas intestinales durante el viaje. Según Pérez, "el consejo es fundamental, sobre todo si se sufre una enfermedad de base. Con vacunas como las de la gripe o la hepatitis A se prevendrían la mayor parte de las patologías inmunoprevenibles en viajeros". Por tanto, hay que asegurar que la cartilla de vacunación está al día y que incluye la prevención del tétanos, difteria, VHB y triple vírica, ha dicho López Vélez.

Dolores Herrero, responsable de la Consulta del Viajero de Hospital Quirón Madrid, ha explicado a DM que la cita hay que programarla con antelación. "El papel del médico es valorar los riesgos y las enfermedades que generan". Si en la zona de destino hay riesgo de malaria, "se aconsejará el tipo de protección. Si el riesgo es muy bajo se indicará profilaxis antimosquito y si es más alto, antimalárica". El fármaco se elegirá en función de los antecedentes del paciente y de la zona que se visita para evitar resistencias. Herrero apunta que "ninguna medicación tiene unos efectos tan indeseables como los que se achacan a los antimaláricos. Son fármacos seguros. A veces se le atribuye la diarrea del viajero, que no tiene nada que ver". Según López Vélez, el autotratamiento es una nueva estrategia en zonas de riesgo bajo o medio.

Aunque no es un fármaco como tal, Herrera y Pérez Molina han apuntado la necesidad de que el viajero contrate un seguro de viaje con cobertura sanitaria por si se requiere asistencia.
El botiquín, por su parte, ha de contener repelentes eficaces, que deberán aplicarse con frecuencia y en función de los hábitos del insecto amezanante (frente a la malaria, el atardecer, el amanecer y la noche son los momentos claves). Según Pérez Molina, deben "de tener una concentración elevada -lo que influye en su duración-. Las lociones son las más concentradas y no se disuelven en agua fácilmente. No hay evidencia de que funcionen las pulseras y algunos aparatos de ultrasonidos".

Otras patologías como el dengue o el chikungunya pueden ser prevenidas con estas lociones. Si se sospecha que se han contraído, Herrero recuerda que "hay que consultar a un médico para obtener un diagnóstico preciso, realizar un tratamiento sintomático, beber muchos líquidos y evitar la aspirina, porque muchas de estas patologías bajan el nivel de plaquetas".

Antes del repelente hay que aplicar el protector solar, imprescindible en el botiquín. En él también hay que incluir analgésicos y antinflamatorios, por si aparecen fiebre, dolores musculares o de cabeza, y apósitos para primeras curas, además de yodo o clorhexidina, gotas de salino para los ojos, cremas para quemaduras solares, parches para ampollas, antihistamínicos y una crema de cortisona para reacciones alérgicas en la piel o picaduras.

Según Pérez Molina, hay que añadir sales de rehidratación oral y un antibiótico para la diarrea del viajero, al que se le puede añadir posteriormente un antidiarreico. "El uso indiscriminado de antibióticos puede producir la aparición de resistencias. Para la diarrea del viajero al principio prescribíamos septrín y ahora quinolonas. Pero en algunos sitios no son eficaces y hemos pasado a la azitromicina", ha dicho López Vélez.

A la vuelta.

En el caso de que al volver de un destino exótico aparezca fiebre, Herrera se ha mostrado categórica: "Se trata de una urgencia médica. El viajero debe ir a urgencias en las primeras doce horas y explicar que viene de una zona tropical, sobre todo si es malárica". López Vélez ha añadido que tras un viaje internacional no debe hacerse un chequeo a menos que se enferme, haya sido un viajero de larga estancia o haya realizado actividades de riesgo.

Los 'must' que hay que incluir en la maleta.

Repelentes.
Analgésicos y antiinflamatorios.
Protección solar.
Seguro con amplia cobertura sanitaria.
Material de primeras curas.
Sales de rehidratación oral.
Antibióticos.
Cartilla vacunal o acreditación de vacunas.
Colirios para los ojos.
Crema de cortisona
Informes médicos.
Parches para ampollas.
Crema para quemaduras solares.
Tratamiento para la cinetosis.
Antihistamínicos.
Medicación habitual.
Antimaláricos.

Via: diariomedico.com

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